El GNA y su influencia en el Río Negro del todo por venir

gnaLa fase 2 del segundo Gobierno Neoliberal Argentino (GNA) quedó definitivamente en marcha días atrás con el pacto fiscal y las bases de la reforma laboral que se cristalizarán en cuestión de horas.

El apoyo popular de las elecciones legislativas confirmó al presidente Macri que gran parte de la ciudadanía le cambió la fecha de vencimiento al cheque de la confianza y casi que se lo dejó en blanco.

En idéntico sentido, a aquellos que necesitan del gobierno nacional o que en su feroz pragmatismo político buscan el refugio de la continuidad cerca del calor del poder les confirmó que Cambiemos está fuerte y que está bueno ser amigo del más fuerte. Este camino emprendieron tempranamente el gobernador Weretilneck y el senador Pichetto, que colaboran con la gobernabilidad nacional así como Nación colabora con le gobernabilidad provincial. El juego de las gobernabilidades.

Ahora bien, ese toma y dame no está exento de preceptos ideológicos en el caso del senador, mucho más cómodo en los alrededores de un gobierno noventista que en su rol de militante a ojos cerrados de la década pasada. Mucho más cómodo pidiendo una refundación de las fuerzas armadas que defendiendo el matrimonio igualitario.

Distinto es el caso de Weretilneck. El gobernador es un pragmático. Fue la pata progre de Soria en 2011 aunque antes había coqueteado con el conservadurismo de radicales rionegrinos que de haber sido jóvenes protagonistas de la primavera alfonsinista se habían vuelto viejos cooperativistas del poder. Más tarde anunció que se afiliaría al peronismo y no lo hizo, destacó a Massa como el líder del futuro pero apoyó a Scioli en las presidenciales para ser ahora un gestualmente privilegiado de Macri, a pesar de algunos roces nucleares.

En un electorado provincial hasta acá reacio al macrismo el líder de Juntos juega con fuego, aunque ser el tenedor del aparato del Estado hace que ni los más apresurados puedan sacar al partido del gobierno de la disputa de 2019.

De Roca baja el sorismo triunfante en las legislativas, con Martín con el traje de candidato y lo que aparenta ser una nueva forma de relacionarse con el electorado: con silencios que lo alejan de las formas rudas que le piantan votos.

Sin embargo no todo es color de rosas. El pichettismo no se las hará tan fácil. Como muestra basta el botón del Deliberante de Viedma que hace ver un bloque de baja cohesión y ¿A punto de desintegrarse? por severas diferencias políticas entre el sabbatellismo, el sorismo y el pichettismo. Y aún no entró la cuestión nuclear. La radiación de Pichetto puede dividir aún más las aguas y algo de eso ya expresó Ariel Rivero. Desde Juntos, Pesatti se la dejó picando a Soria cuando dijo que si estaba a favor de la planta nuclear debería colocarlo en la plataforma electoral de 2019. El roquense la tiró afuera, pero en algún momento deberá sentar postura definitiva.

Finalmente aparecen los muchachos de Cambiemos. Celebradores de segundos puestos fantasean con la gobernación. Hordas de radicales nostálgicos que se vieron hace muy poquito afuera de todo para siempre inflan el globo de la revolución rionegrina de la alegría y para eso buscarán que Juntos los acompañen (y no al revés).

Río Negro, todo por venir.

 

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